domingo, 6 de febrero de 2011

La carretera a Garabandal

A Garabandal se accede solamente por un tramo estrecho de carretera comarcal de 5,2 km., que discurre por el empinado valle del río Vendal y la une con Cosío. Desde esta población ya se pueden seguir distintas alternativas, de las cuales hoy la más favorable es la que discurre por el valle del Río Nansa en menos de 20 km hasta la Autovía del Cantábrico, en las cercanías de Comillas y San Vicente de la Barquera. 

En el momento de  las apariciones entre 1961 y 1965, este último tramo de carretera hacia Garabandal era tan solo un camino de tierra, con frecuencia embarrado por las frecuentes lluvias de la zona y de tránsito dificultoso para vehículos. No extraña que muchas crónicas de la época se hable de hacer a pié aquel último tramo. Parece increíble hoy que en estas condiciones llegaran a reunirse en Garabandal miles de personas sin especial mención de accidentes. Tan sólo, el último día de las apariciones, el 13 de noviembre de 1965, se cita que nadie acompañó a Conchita a los Pinos, porque la gente del pueblo se fueron a ver un camión que se había accidentado en la subida a Garabandal.

Aquel camino fue ocasión de una pequeña profecía de la Virgen, hoy cumplida, pues un día las niñas le preguntaron si cuando ocurriera el Milagro ya habría carretera. La Virgen contestó afirmativamente, lo cual impresionó entonces mucho a los habitantes de la pequeña aldea. Sin embargo, la transformación de aquel camino de tierra en carretera transitable es hoy todo un símbolo del mensaje que la Virgen en Garabandal dio para prevenirnos ante el cambio de época que se avecinaba al mundo.

Efectivamente, la Virgen en Garabandal, mediante su insistencia maternal en la enseñanza de prácticas de devoción eucarística, del rezo pausado del santo Rosario, de la penitencia por los pecados, etc. mostraba a todos sus hijos, y especialmente a los eclesiásticos, el modo de no sucumbir ante la ola de materialismo y secularismo que pronto marcaría un gran cambio social. En aquel momento, no solo la carretera sino otros adelantos tecnológicos en Garabandal eran mínimos. Las faenas del campo se realizaban aún con ayuda de animales. Aunque había luz eléctrica en las casas, no existía en las calles. La señal de televisión y el teléfono tampoco llegaban a la aldea. Las noticias del mundo se conocían gracias a los transistores de radio.

Pronto el mundo cambió y con él los hombres se alejaron mayoritariamente de Dios y de sus leyes. La Virgen se presentaba en Garabandal para ofrecernos oportunamente el antídoto que nos llevaría de modo pacífico al verdadero cambio de época en la historia. Ahora la sociedad tendrá que volver hacia Dios por el camino alternativo y doloroso que la Virgen quiso evitar. La secuencia profetizada de ascenso del comunismo en el mundo, Aviso, Milagro y Castigo parecen ahora inevitables. Por lo menos, la carretera hacia Garabandal ya es transitable.

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